lunes, 21 de junio de 2010

Festival LGBT Tijuana

Pues sí, Tijuana tuvo su primer y gran Festival LGBT. Me enteré por fuentes alternas y entre tanto bullicio, decidí que no dejaría que me contaran; así que me puse mi camiseta gay (sí, tengo una camiseta gay, tiene estampados de Mickey Mouse, cuello redondo y es algo ajustada), unos pantalones semi-emos, el corset, actualice mi ipod con música Cabaretera y emprendí el viaje con expectativas bajas, ánimo neutro y harto sarcasmo.

En primera instancia, me encontré a amigos y conocidos, lo cual siempre es agradable; no obstante, el festival en sí, fue deplorable, notablemente improvisado, falto de organización y, desde mi perspectiva, un intento fallido para lograr el ambicioso objetivo propuesto. Lo cual me lleva a hablar del objetivo como tal, que en palabras de un voluntario del festival es "la inclusión". Considero que si bien la inclusión responde a la incesante necesidad de ser aceptados y sentir que formamos parte de algo, dicha inclusión debe ser un esfuerzo sostenido a través de la cultura, el arte y una notoria participación en el haber cotidiano del escenario tijuanense. Es justamente en ese momento donde nace mi conflicto personal, si se trataba de un festival de cultura homosexual, se debió haber tratado de compartir esos rasgos que nos caracterizan como grupo, siendo inclusivos, en un ambiente artístico y que pudiese atraer a todo elemento de la sociedad; en vez de reducirse a un montón de estantes con condones, lubricantes y folletos de salud sexual y derechos humanos (siendo esta última parte, a mi parecer, lo de mayor relevancia) y el sonar de música que lo único que hacia era arraigar estereotipos acerca del estrato homosexual tijuanero (tenían a Gloria Trevi, mala onda, a todo volumen).

Algunas eventos tuvieron contenido, y definitivamente existieron elementos muy rescatables dentro del festival; a pesar de mis múltiples críticas y demás comentarios sarcásticos, tengo la firme convicción de que el simple hecho de haber llevado a cabo un "festival" de esta naturaleza, es de gran avance y probablemente sea un paso a una solidaridad orgánica dentro un ámbito social como el de la linda y siempre apacible Tijuana.

Creo que solamente me queda esperar al próximo año, esperar lo mejor y prepararme para lo peor; y espero, fervientemente, que la siguiente ocasión no pongan esa música jota mala onda.

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