sábado, 18 de diciembre de 2010

10 Motivos por los cuales los Gay deberían de ser católicos (Cuarto Motivo): La Amargura

The bitch is back! y he vuelto para terminar de develar cada una de las razones por las cuales todas esas jotitas lindas que saltan por las praderas deberían convertirse al catolicismo.

En la entrega del día de hoy, examinamos un elemento fundamental del axioma católico: la amargura. Admitamoslo, el dios católico es por naturaleza amargado; milenios enteros han pasado y diosito sigue molesto porque nos comimos una rica manzana y hablamos con una simpática serpiente.

Durante la edad media, si hacías una pequeña evocación a las fuerzas ocultas, zaz, te quemaban en leña verde; no sin antes torturarte y obligarte confesar que efectivamente eras un hereje y que el fuego purificador del señor salvaría tu alma. Dios está amargado y nosotros también; quien no recuerda con nostalgia y una amargura intensa la primera vez que le pusieron el cuerno en pleno antro, la primera vez que se dieron cuenta de que solamente fungías como "el peor es nada" de alguien, o el siempre clásico momento en la vida de cualquier homosexual en que te das cuenta de que nuestro amor platónico es heterosexual.

La realidad es que todo homosexual mexicano digno de respetarse, sin importar edad, posición económica o cultural, y que ha vivido lo suficiente en el mundo de ambiente, debe estar tan amargado como monja enseñando en instituto católico y que muy en el fondo deseaba ser un sexy azafata que viajaba por el mundo, conocía gente y vivía; y lo anterior, porque al final nuestras vidas terminan en lo mismo: con sobrepeso, manejando una combi del año y en una relación con un hombre ausente, que no te toca y que siempre te vigila.

Considero que si le quitamos al catolicismo la amargura y el rencor, nos quedaríamos en una fiesta donde todos son felices, aplauden y nadie es mejor que su prójimo, sin jerarquías, envidias y problemas; sería como transformar una película de streisand en una de Mandy Moore, una mujer casada por diez años en una porrista putona y popular, un judío pobre en un judío rico, Beth Gibbons en Miley Cirus, Amy Winehouse en Katy Perry y finalmente, un homosexual en un heterosexual enamorado.

DIOS NOS LIBRE!

Afortunadamente, el catolicismo seguirá tan amargado tal cual papel de Diana Bracho en telenovela mexicana, lleno de rencor, celos y amargura, condenará los pecados cometidos durante toda la humanidad en todos y cada uno de sus siguientes, se tomará atribuciones altivas y criticará lo que usas, con quien te acuestas y cuanto dinero percibes y disculpenme, pero esa agenda es exactamente igual a la de una conversación de un joto hecho y derecho.

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