sábado, 6 de agosto de 2011

Love is in the air.

Love is in the air, y sinceramente creo que es lo que está ocasionando el calentamiento global. No quiero sonar como el típico homosexual amargado, mala onda, desilusionado de la vida y apático, sin embargo no puedo evitar pensar que el amor no es más que una caja de Pandora, donde se guarda un mundo de desolación, pendejismo y letargo mental progresivo que invade a los enamorados.

Y el argumento de todas mis contrapartes es el siguiente: "Nunca te has enamorado", "No sabes qué es el amor".

Y a todos ellos les digo que tampoco he tenido cáncer, hepatitis C, o herpes y de antemano sé, que no quiero tenerlos.

Sí, así es, he comparado al amor con enfermedades terminales, desagradables e inclusive de transmisión sexual; pero es la única manera en la que puedo describir tal comportamiento, en el que tú bienestar pasa a segundo término, ponemos nuestra felicidad en las manos de otro y le atribuimos la posibilidad de contagiarnos de la más inmensa euforia o enterrarnos en la más profunda depresión.
La realidad del enamoramiento sigue, desde mi punto de vista, el principio universal de la dualidad: siempre existe un dominante y un dominado. No falta el fulano que condiciona su intelecto, carrera, principios, amistades y estilo de vida, a las necesidades del otro wey, no existe una relación de iguales; motivo por le cual, a lo más que podemos aspirar es encontrar a aquel individuo del que no seamos dependiente, sino que esté igual de jodido que uno para iniciar una relación de codependencia y vivir siempre jodiéndose mutuamente.

Dios! quien hubiera pensado que la temática de este post terminaría con mensaje tan lindo y romántico.

10 Motivos por los cuales todo Gay debería de ser Católico. Séptima Razón: La confesión.

Después de una fuerte ausencia por falta de inspiración, ganas y voluntad, como buen católico que decide retomar su fe previo a una horrible muerte y acosado por la terrible posibilidad de quemarse en el infierno, he decidido volver a éste mi proyecto, donde la finalidad principal es evangelizar a la onda homosexual en México.

Tengo que confesar que estaba lleno de culpa, me terminé arrodillando ante un práctico desconocido, en medio de un lugar angosto y oscuro y haciendo otras cosas de las que no estoy completamente orgulloso; y todo con la finalidad de encontrar ese desahogo tan anhelado. Al término de un rato y después de unos momentos de interacción incómoda con aquel hombre misterioso, me vine, así es, me vine de la iglesia después de haberme confesado.

Ahora, con la consciencia tranquila y el perdón del sacerdote en representación de dios, que a su vez está compuesto por un padre, un hijo y espíritu, me he puesto a pensar que el ritual de la confesión católica es una extraordinaria maravilla. Es como una terapia Freudiana gratuita o una noche en el bar después de muchos tragos: vas, te haces consciente de tus asquerosas acciones, te hacen arrodillarte y arrepentirte, y posteriormente simplemente te sientes mejor.

El punto es que inconscientemente los homosexuales pasamos por el proceso de la confesión de una manera más tortuosa, dolorosa y devastadora; supongamos que cometemos un error de la vida galante homosexual, como digamos algo aleatorio y que jamás me ha pasado a mí, besarnos con una aberración de la escena gay local ¿qué hacemos?

-Como todo buen católico después de pecar, lo negamos, lo negamos con tanta intensidad que empezamos a creer que nunca sucedió. No obstante, los católicos inventaron la culpa, y los gay inventamos a aquel amigo que presenció todo y que te juzga constantemente. No te queda otra opción que aceptar tu falta. Esta fase es el equivalente al arrepentimiento.

-Una vez avergonzado de la inmundicie de tus acciones y sin posibilidad de negar los horrendos acontecimientos, decides confesar a tus íntimos amigos en busca de apoyo y comprensión. Es decir, la confesión toma lugar.

-Después recuerdas tus amigos son jotas horrendas, amargadas y prejuiciosas y que terminan recordándotelo los años por venir. Esta es la penitencia.

Es decir, si te conviertes al catolicismo, puedes saltarte el calvario de expiación y solucionar todo con una buena confesión.

Digo, lo más probable es que sigas escuchando los amargos reproches y comentarios llenos de veneno de tus amigos, pero por lo menos tendrás el perdón de dios, que a su vez está compuesto por el padre, el hijo y el espíritu y es representado por la iglesia y sus sacerdotes.

CON PER!