Y no me refiero a cualquier ex, a un eslabón más de la enorme cadena de perdedores, desaciertos y mijagas de hombres que forman la historia amorosa de una jota digna de respetarse; me refiero más bien al ex. Ese hombre recurrente en nuestras vidas que siempre, sin importar cuánto tiempo haya transcurrido del término de la relación, sigue haciendo que te tiemblen las rodillas, nuble tu juicio y hasta te ponga un nudo en la garganta al imaginar que está con alguien más.
El Sr. Big de nuestra Carrie interior, "the one that got away" de nuestra Katy y al quien quiera que le canta Adele en cada una de sus canciones (esa chica sí comprendería este post); simplemente ese hombre que se convirtió en tóxico, que tantas veces tratamos de desechar pero que seguía recurriendo en nuestras vidas como un perpetuo herpes con esporádicos y asqueroso brotes en el peor de los momentos y que finalmente terminó por dejar de ser parte de nuestras vidas de manera dramática, fatídica y sobre todo suspensiva....
Pero basta ya, éste no es un post para tenernos lástima sino todo lo contrario, es un post para recuperar el poder (tipo lo que hicieron las Spice Girls en los noventas), poner a ese ex en su lugar y manejar la situación tal cual mujer en vestido rojo, amplio escote y cantando encima de un piano a media luz. La realidad es que existen soluciones prácticas más efímeras para sentir que tenemos nuevamente el sartén por el mango:
-Ser bien puta: sí, es la opción más sencilla y con resultados rápidos, ser apreaciado en ese contexto por múltiples hombres nos devuelve la fortaleza y nos eleva el autoestima un poco, nos da la capacidad de recordar que todavía lo tenemos y que existen mas hombres en el mundo.
CONTRAINDICACIÓN: Si nada más lo haces para probar un punto y no te sale orgánico eso de ser bien putísima, lo más probable es que el experimento solamente resulte en un gran sentimiento de culpa, desprecio acerca de ti mismo y mayor vulnerabilidad ante ese hombre, solamente se debe usar si tienes experiencia en eso de la putería y a sabiendas de que lo haces por ti, por el placer a corto plazo y principalmente para hacer sentir mal a otros.
-Ponerse bien pinche bueno: Sí, no tan práctico como el primero y necesita un poco más de tiempo y paciencia, sin embargo cualquier persona que haya visto The Mirror has two faces de Barbra, sabe que esta técnica tiene los mejores resultados pues cumple dos funciones: te devuelve el poder y a la vez dejas en claro que no te merece y que de hecho jamás lo hizo, empujándolo inevitablemente al suicidio (bueno, no tan extremo).
TIP COMPLEMENTARIO: Un buen vestido entallado y una peluca de rizos nunca fallan con tu nueva figura (lol, bien trasvesti el comentario y sí, es otra referencia a la película de The mirror has two faces).
- Fingir ser amigos: es probablemente el remedio más efectivo de todos, pero conlleva una fuerte dosis de dificultad porque seamos honestos, no basamos las relaciones en la confianza, personalidad o intelecto, las basamos en el contacto físico, la diversión y en muchas ocasiones en un sentimiento de seguridad y certidumbre; por ello, dejar de lado los celos extremos, ganas de moderle la cara y el poner la máscara de interés amistoso, resulta en una verdadera proeza de estoicismo que desconcierta y somete al otro, devolviéndote el poder.
Para bien o para mal, la realidad es que no importa que tan pendejo, feo o chilindrina es el ex, cuánto tiempo haya transcurrido o el hecho de que hayamos logrado racionalizar la realidad de lo patético que es, siempre existirá esa persona que ejerce un misterioso poder sobre nosotros, que nos hace perder puntos de coeficiente intelectual de manera exponencial y que saca a esa preparatoriana insegura que todos llevanos dentro. El único consuelo que nos queda es saber que eventualmente nosotros seremos ese ex que atormenta a alguna moderna en sus más oscuros pensamientos, sentimientos y anhelos.
lunes, 30 de abril de 2012
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Que lectura tan pícara y divertida =P
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