jueves, 28 de mayo de 2009

Falúdica obsesión

En contradicción de toda lógica y sentido común, la especie más obsesionada con el falo, es aquella que más le detesta. Me refiero a cierto estrato de mujeres extremistas y con cierto grado de "cultura"; por lo general son chicas universitarias feministas, vírgenes y estudiantes de la facultad de humanidades.

Al parecer desde la invención de la "violenvia simbólica" (esto es irónico, retórico y chusco) se les ha facultado a las mentes retórcidas de este estrato social, la posibilidad de encontrar un falo en toda y me refiero a toda figura simbólica y no simbólica del ámbito social y cultural. Por ejemplo: si a un hombre le gustan las mujeres asiáticas, a los ojos de estas mujeres éste se ha convertido en un retrógrado, enfermo, pervertido y por demás misógino individuo; la simple predilección de asiáticas, automáticamente violenta a todas las mujeres del universo y más allá, ¿por qué? por que tienen manos pequeñas haciendo que el falo se aprecie más grande, al parecer es todo acerca del falo. Pero no nos quedamos ahí, si una de estas mujeres se encuentra una papa frita anormalmente grande, inmediatamente se levanta en una minirevolución, alegando que existe un pacto de las grandes corporaciones para oprimir a las mujeres a través de papas en forma de falos comestibles, violentando los derechos y el poder de la fémina.

Al parecer es todo acerca del falo. ¿Mi teoría? simple y rápido: todos aman el falo y los que dicen que no, sencillamente están en negación. Después de todo como dice la biblia: "que tire la primera piedra quien no ame al falo" (¿too much?)

lunes, 25 de mayo de 2009

The Gaydar (Radar Gay)

Toma uno para reconocer a otro, o por lo menos eso dicen. Existe una leyenda urbana de que todo gay viene equipado a este mundo con una especie de capacidad extrasensorial que le indica quien es gay y quien es hetero. Digo que es leyenda urbana por que en lo personal jamás he tenido esa capacidad. Este post lo dedico a una gran historia de pasiones reprimidas, fantasías sin cumplir y mis fetiches que resultan en verdaderos clichés y pretensiones sin verdadero suspenso. Como todas las grandes historias de impulsos reprimidos, ésta se desarrolla en un escenario ideal, adecuado y por exceso sensual: la sección de verduras de walmart (a un lado de los tomates). Tal cual domingo por la noche, acompañé a mi madre a comprar los víveres destinados al consumo semanal del hogar, se me dio una tarea sencilla pero muy importante: escoger los tomates. En medio de una fuerte contienda interna conmigo mismo por definir qué tomates eran los ideales, levanté la mirada y ahí estaba. El objeto de mis fantasías y más oscuros deseos, parecía estar iluminado por la misma gloria (gloria = luces genéricas diseñadas por los dioses de mercadotecnía asesores de las grandes cadenas trasnacionales de supermecados), cuerpo corpulento, piel clara, cabello oscuro,ojos azules y esa barba que emula sórdida hombría y desdén hacia si mismo.

Antes de continuar con el relato, me gustaría hacer una referencia. Como todas las personas que me conocen saben, carezco de cualquier tipo de talento o habilidad para realizar trabajos manuales (bueno, hay uno que sí sé hacer, lol, too much?)y consecuentemente me veía obligado de tiempo en tiempo, asistir al mécanico de mi predilección para el cambio de aceite de mi carro (sí mamá gallina, ese que me robaron y que por ende no tengo, sí, ando a pie, ja ja). Por azares del destino, en alguna ocasión decidí pasar a un taller lejano de mis rumbos regulares y fue cuando lo ví; lleno de grasa, sucio y envuelto en sensualidad (Estoy casi seguro que esta descripción va a generar algunas erecciones y el desconcierto y repudio de mi amigo Maury), el mécanico más candente que jamás haya conocido. Con burdas expresiones y un tono de voz extrañamente grave (que no se por qué me sale cuando hablo con gente "varonil" y nueva) mantuvimos todo tipo de interacción en términos meramente comerciales y anónimos. Mientras aquel trabajaba en mi carro, decidí deslizar mi mano por su trasero, él fue recíproco a mi movida y en medio del aceite empezamos a tener sucias relaciones, con mi respiración sobre exaltada, mis piernas temblando por el esfuerzo y el espasmo más fuerte que he experimentado terminamos por consumar el deseo. Ok, si sinceramente creyeron que así acontecieron las cosas no han estado poniendo atención a mis posts: mi vida es patética, soy cobarde, no sé como empezar una conversación con un extraño y me siento completamente fuera de lugar en contextos donde mi perspicacia, sagacidad, ingenio urbano y sarcasmo, no tienen ningún tipo de validez. El evento aconteció de la siguiente manera: llevé mi carro, el fulano le cambió el aceite, tuve como tres miniorgasmos (basados en fantasías dignas de cualquier película porno ochenteras, maquiladas en mi mente en esos momentos) pagué y me fui. Al término de tres meses, volví a ese taller, la dinámica fue la misma. Y así funcionó todo durante el siguiente año, en el cual, cada trimestre recorría una exhorbitante distancia solamente para hacer el cambio de aceite a mi carro, hasta aquel fatídico día. Volviando a la historia:

Estaba en la sección de tomates, cuando lo vi, era él, el mecanico burdo, sucio, con ese aire de arrogancia digno de los mecanicos y que no sabía articular oraciones correctamente y añadía una "s" al conjugar los verbos en pasado de manera indicativa "vistes", "Distes", etc. Cruzamos miradas y él sostuvo la suya, causando en mí el efecto India María y tirando al carajo mi inteligencia, sarcasmo y aire de superioridad usual, dejándome como colegiala de prepa, nervioso, con las piernitas temblando y el repentino sentimiento de que soy un puerco y no merezco comer más que apio. La mirada insistente del mecanico me hizo pensar que era un jotazo y que estaba interesado en mí, por lo que le lancé una mirada seductora y lo tomé justo ahí, en los tomates; bueno, hice casi lo mismo: evadí contacto visual y me alejé de los tomates, todo por falta de ese famoso gaydar que me aseguraría que efectivamente, ese hombre amaba el pito más que cualquier oficial de tránsito.

Las miradas quedaron en miradas, y las fantasías quedaron en fantasías; nuevamente me faltó el sentimiento aventurero y lo dejé ir. Llegué a casa y después de cierta actividad(por cierto, les he dicho que mis brazos están asimétricos, no sé por qué) me empecé a cuestionar acerca de lo simple que sería mi vida si pudiese reconocer a todo homosexual y sin juegos y pretensiones pudiese simplemente abordarlo. Mis conjeturas y anhelos frustrados, me llevaron a maldecir mi falta de gaydar, pues todo sería tan facil si tal cosa existiera.

jueves, 21 de mayo de 2009

El Jainito

Con la finalidad de descubrir y exponer todos esos pequeños e incomodos secretos del mundo gay, el día de hoy busco abordar otra especie del mundo de ambiente; se trata de un dinosaurio, una raza tan vieja como el concepto de dudes echándose a otros dudes: así es, me refiero a esa clase que ha sucumbido ante las presiones sociales y se ha doblegado a vivir una doble existencia, pretendiendo ser algo que no es y nunca será: los tapados.

Este post es inspirado por un tapado en particular: el Jainito. El jainito es un individuo que labora en "Continua" en el departamento de Training. Caracterizado por movimientos finos, impecable aspecto, ropa perfectamente planchada, personalidad risueña y un tono de voz alto y delicado, se hace evidente para cada uno de los individuos que le rodean, que se trata de una jota, un muerdealmohadas y un amante del falo. Creo que este tipo de homosexual abundaba hace unos treinta años, pero el tiempo, la lógica y la jotería tan impresionantemente obvia de esta clase homosexual fue extinguiéndolos, dado que con el pasar de las generaciones, hemos dejado de preguntar lo que se encuentra a la vista de todos y aprendido a verlos con normalidad aceptando, reconociendo y respetando su condición, a la vez que ellos aceptan y pregonan con orgullo su naturaleza.

El jainito es el chico bonachón y trabajador de la empresa, de sangre liviana e irritante homosexualidad disimulada (pobremente) que se babea por los chicos candentes de cierto departamento y que probablemente fungen como fantasías eróticas al estar fajando con féminas tratando de obtener una erección. El punto es que el chico es completamente y sin lugar a dudas un jotazo, maricón, puñal, del otro bando, homosexual, sodomita, mariposón o como deseen llamarlo y sin embargo se rehusa a aceptar lo que es obvio para todos exceptuando tres personas: él mismo (claro que lo sabe), su novia (lo sospecha, sin embargo como se trata por lo general de una chica con problemas de autoestima, santurrona, fea, con sobrepeso y dificultades para retener a las figuras masculinas en su vida, decide vivir engañada y seguir con su cuasihombre)y finalmente su mamá (que muy probablemente ha sido cuestionada en múltiples ocasiones por sus amigas que le preguntan si su hijo es "jotito").

Al preguntarle "¿eres gay?" éste se ofende y contesta "tengo novia"; como si esas cuestiones fueran mutuamente excluyentes digo, yo tengo un balón de fútbol y no soy futbolista. Su vida es un triste reflejo de lo que le han inculcado que debe ser, vive en eterno conflicto y sin darse cuenta acosa a cuanto hombre se le pone enfrente con la ilusión de quedar atrapados en una situación insólita llena de adrenalina, peligro y lujuría entre hombres, para así poder hacer cosas totalmente homosexuales sin dejar de ser "bien macho".

El jainito al igual que todos los tapados viven frustrados y en una contienda en contra de si mismos y fungen como el equivalente de aquellos que, hace algunas décadas, se reclutaban en los campos cristianos para "curar" su homosexualidad a través de la fé, plegarias y constantes electroshocks en sus testículos, solamente han cambiado su fé por un mantra personal de "me gustan las mujeres" que se repiten continuamente durante todo el día; las plegarias por enamoradas feas que le siguen la onda por problemas de autoestima y el deseo incontenible de ser tomadas; y los electroshocks en los testículos por una novia que resulta igual o más molesta.

Ya sea por las presiones sociales, la necesidad de aceptación o una fé arraigada, excluyente e inverosímil (dado que naciste joto, no lo puedes cambiar y por tanto te has ganado el infierno, a pesar de que el gran creador te hizo un jotazo), la realidad es que esta clase de inviduos, a pesar de ser más mujeres que la mamá gallina (jajaja love you) se rehusan a aceptar que les gusta remojar los frijolitos en compañía de otros dudes y no engañan a nadie, ni siquiera a sí mismos.

Y todo continuará igual, el Jainito seguirá fantaseando con chicos y agachando la mirada en el pasillo al ver a uno; siendo objeto de burla tanto heterosexuales así como de los jotazos.

lunes, 18 de mayo de 2009

El Electrogay.

Como mencioné en un post anterior, he quedado fascinado por el submundo existente en la cultura gay. Hasta hace unos años, desde mi percepción, todos eran simplemente jotas, dudes que hacen cosas bien gays con otros dudes; sin embargo, poco a poco he ido conociendo una extraña taxonomía de las distintas personalidades que reinan en el extraño mundo de ambiente. En este sentido, el día de hoy he decidido iniciar un nuevo espacio en mi blog dedicado a tratar de develar los distintos gays que existen.

Existen muchas vertientes de clasificación, unas ramificaciones de otras y así sucesivamente, dando como resultado una exquisita gama de personalidades y quimeras sociales de lo más inesperadas. Tomando en consideración, que es la primera ocasión en esta sección, se la dedicaré a aquella especie que más detesto: el “electrogay”.

El electrogay, es una especie abundante, que nació como resultado de un apareamiento de una película noventera, música de los ochentas, ropa confeccionada por ellos mismos y mucha, pero mucha jotería pop plástica, con un toque de pose alternativa.

Todos nos hemos topado con un electrogay; por lo general de figura esbelta, un poco de barba matutina (a todas horas), tenis blancos de tela de cuadritos, pantalones pegados, bulto a la vista de todos y una especie de ritmo innato estilo bailarín de madonna/janeth Jackson/Paula Abdul, nos dejan en claro que no nos topamos con un joto cualquiera, nos encontramos en la presencia de un electrogay. Siempre abundantes en el porkys (existen teorías creacionistas alternas que hablan acerca de cher apareándose con un maquina de humo/música de los ochentas, dando génesis al electrogay) los electrogays pretenden saber de música e idolatran a Kubric (solamente conocen las canciones que tocan en el porkys, eyes wide shut y la naranja mecánica) y se posicionan en los niveles más elevados del mundo gay. Tienen un leve encanto genérico y por lo general son atractivos, sin embargo no tienen aspiraciones profesionales, intelectuales o sentimentales, usan drogas sin esa esperanza creativa y mórbido deseo de autodestrucción; su vida es una fiesta y por lo general llegan a conocer Europa a través de un viejo que les patrocina sus viajes a cambio de gratificación sexual sucia y que ningún individuo con autoestima estaría dispuesto a satisfacer.

Otra importante característica de los electrogay es su aspiración de artista: toman algún curso impartido por una celebridad de la localidad y hablan con desprecio del capitalismo sin si quiera conocer a Engels (a Marx lo mencionan, violan y de paso mean, con insulsas pretensiones y aseveraciones totalmente incorrectas y por demás ofensivas a cualquiera que haya asistido a la prepa).

Los años pasan, pero el electrogay se mantiene inmutable, pueden llegar a los treinta y siguen en el porkys, trabajando en telvista y con pretensiones poco realistas de lo que su vida es; terminan con panzas poco atractivas, viviendo con sus padres, escuchando la misma música y trabajando en pequeños proyectos “artísticos” locales.

El electrogay se convierte en el payaso demacrado y con lágrimas en los ojos, que nos recuerda que el tiempo destruye todo y que la fiesta de la vida debe madurar en mejores y callados tiempos. Tal cual un grafiti, nos los encontramos en el porkys, en los raves o en los callejones de la plaza como un símbolo urbano de la cultura gay, un tiempo fueron dioses y con el paso de los añois se convierten en pretenciosos, panzones y ridículamente viejos para usar pantalones pegados.

Un viernes cualquiera

Viernes por la noche. Mi cuerpo sobre excitado, se movía con bruscos movimientos y respiración forzada; piel húmeda, piernas temblando y el constante surruro de la respiración que se hacía cada vez más fuerte. Mi cuerpo no podía dejar de moverse y sentía a desfallecer, una sonrisa pintaba en mi rostro: un minuto más, un segundo más, antes de culminar, antes de sacurdime con la última exhalación para volver a la calma, al silencio.

Ese fue mi viernes. Así es, llegué del trabajo, me puse mis zapatos deportivos y me fui a correr. ¿pensaron otra cosa?

Después de correr volvía a casa con una sola idea en la cabeza: comprar tacos y quesadillas, una coca y comer hasta llenar todo tipo de necesidades afectivas insatisfechas. El plan se llevó a cabo a la perfección, para terminar echado como ballena varada sin un hombre fornido de greenpeache que me rescate.

Sip, soy patético y lo seguiré siendo por un buen tiempo.

viernes, 15 de mayo de 2009

Escenario

El tiempo destruye todo. Jamás seremos lo que fuimos y lo único que queda es el anhelo de lo que queremos ser. Cada experiencia, vivencia, aventura e inclusive respiro, nos acerca hacia nuestro inevitable destino. Lo único que verdaderamente perdura, son las personas que nos acompañan en este viaje, vamos añadiendo uno a uno a aquellos magnificos individuos que llamamos amigos y poco a poco se convierten en parte de nosotros. El día de hoy, recuerdo un episodio divertido de mi vida, en el cual conocí a mi mejor amigo; como la mayor parte de mi vida, el cuadro en que se desarrolla esta historia es algo bizarro y lleno de sarcasmo e ironía.

Escasos 19 años tenía en aquel momento, fui reclutado para realizar la redacción de una nueva publicación con temas de interés de la localidad. El primer día de trabajo llegó, me presenté puntual, la oficina era modesta y solamente se componía de dos escritorios: uno destinado para mí y otro para el diseñador.

Transcurrieron los días sin más excitación que el escribir notas basadas en relatos viejos acerca de la escasa tradición de la apasible y siempre encantadora Tijuana. Llegaba, escribía y me retiraba, mi única compañía era aquel enigmático individuo que había pasado a la categoría de mueble y del cual conjeturaba preferencias y me expresaba para mí mismo con algo de desdén. Literalmente, las únicas líneas que compartiamos a lo largo de 7 horas eran: "buenos días" y "nos vemos".

En retrospectiva, creo que hubo un esfuerzo compartido por no entablar amistad, por tratar de manejarnos con notable estoicismo y ser completamente anónimos. Sin embargo, el destino tiene maneras muy graciosas de hacernos comer nuestras palabras, intenciones y deseos.

Era un sábado y estabamos en calidad de decoración en aquella oficina, pues creo que ninguno de los dos hacía algo productivo; no obstante, nuestra compartida misantropía y deseo de conservarnos totalmente impersonalizados nos llevaba a divagar en actividades ociosas en el mundo cibernético, fue entonces, cuando se fue la luz. Viéndonos forzados, no sin oposición, pues pasamos como cuarenta minutos sin decir palabra alguna y literalmente haciendo nada, a entablar una conversación.

Total, empezamos a hablar de música, goldfrapp específicamente. Después de dos horas de agradable conversación, llegó el dueño de la revista y sorprendido nos vio conversando, uniéndose a la conversación.

En las semanas siguientes, empezamos a desarrollar pequeños rituales: comer pollo piña sabor a rata húmeda del lugar de abajo de la oficina, imitar a la chinita que nos atendía: "polo pina" decía al momento en que cruzabamos la puerta y ver videos de lo más guarros en youtube, como thalia recogiendo una púlsera del lodo en "Marimar", y sin olvidar los legendarios jueves de miniconcierto de una estación de lo más naca.

Con el tiempo, áquel individuo que veía con desconfianza y múltiples sospechas (siempre pensaba: "este es joto, alternativo y lo que quieras pero jota") se fue convirtiendo en un buen amigo, con el que viviría noches divertidas, bizarras y guarras; con el que aprendí que lo único mejor que un vodkaberry son dos vodkaberry, que si vas a vomitar en un taxi lo tienes que hacer en silencio y mil agachado y que puedes hacer de cualquier hombre un pedazo de carne babeante con unas cuantas miradas coquetas, aparente sentido incomodidad y el comentario adecuado.

Como ya mencioné el día de hoy es mi mejor amigo, y pese a que no vive más en la ciudad, siempre lo recuerdo y lo tengo presente. Ha pasado a ser más que un amigo, es familia (y sí, mis hermanos lo quieren más que a mí) es parte de mi vida y lo seguirá siendo.

Y gracias a dios, pues es con el único con que puedo asquearme y quejarme del repugnante mundo gay tijuanense, salir un sábado por la noche a los bares jotos de la ciudad, ver a casi todo el presente con un aire de superioridad y jurar que nunca volveremos (siempre volvemos).

miércoles, 13 de mayo de 2009

Falúdica obsesión.

Falúdica obsesión es una nueva sección en mi blog, dedicada a historias cortas que tienen que ver con falos y el contexto que les subyacen. Aquí está la primera entrega:

Mi primer contacto (no se preocupen no diré "con un falo") con la palabra falo, fue a través de una expresión articulada de manera erronea y en presencia de mi madre: en una ocasión, estabamos de compras en un súper conocido de la localidad, cuando quise expresar mi creciente apetito en ese momento, diciendo la siguiente frase a mi madre:

- Ma, estoy fálico.

Mi madre, al escuchar la expresión se puso pálida y me volteó a ver, diciendo con tono desconcertado:

-¿Qué?

Yo sin imaginar el verdadero significado de lo que decía, contesté:

- Sí madre, estoy fálico, hambriento pues.

Naturalmente el color volvió al rostro de mi madre y me sacó de mi error:

-Famélico. Te refieres a Famélico.

Llegando a casa busqué el término y comprendí la reacción inmediata de mi madre al escuchar semejante afirmación.

martes, 12 de mayo de 2009

¿Activo o Pasivo?

Creo que si he dejado algo claro en este blog, es el hecho irrefutable de que mi vida amorosa es patética. Consecuentemente, hoy siento las ansias de postear, y sin embargo me encuentro frente a mi lap top sin una cita, aventura emocionante llena de romance, peligro y candentes y pasionales encuentros en medio del caos de un crimen, que contar.


Por ello, he decidido, remontarme a aquellos tiempos en que la vida era más sencilla y el mundo se mostraba interesante y lleno de cuestiones que descubrir y enfrentar: los noventas; jajajajaj, no, no es cierto, esta historia se contextualiza como en el 2001; tenía quince años y acaba de descubrir el mundo gay.

En consideración de mi sentimiento de inocuidad, mi falta de habilidad social y mi rostro cubierto del acné más desagradable de todos los tiempos. La manera más obvia y asequible para curiosear en el mundo gay (al menos sin obtener craps) era el Internet.



Una tarde cualquiera, decidido y con una idea fija en la cabeza (no era pajearme), llegué temprano de la prepa, prendí la computadora, abrí el explorador y me metí al latinchat (les dije que era una historia de antaño y en esos tiempos rifaba).


Empezaron a llegarme los “privados” de gente deseosa de platicar conmigo. Sin embargo, después un sintético intercambio de un “hola” o un “qué hay”, me hacían esa pregunta: ¿activo o pasivo?.


Yo conjeturaba que para el mundo gay, era muy importante delimitar su perfil como individuo y que querían saber si era una persona a la que le gustaba hacer muchas cosas como correr, bailar ir al cine, etc. o bien, si era más bien un observador (no juzguen, era un chico ingenuo).

Por tanto, yo contestaba cosas como:

- Pues entre mis padres, maestros de artes marciales y amigos, tengo que ser activo; es lo que la gente demanda. Aunque también me encanta observar, podría pasar horas viendo, simplemente viendo. A veces me gusta ver tanto que hago sentir a incomoda a la gente.


Si hubiese sabido de qué me hablaban, jamás hubiera mezclado a tanta gente en ese tipo de oraciones. Supongo que muchos creyeron que era un pervertido, promiscuo, incestuoso, ninfomano y vouyerista.


Después de un rato, me empecé a dar cuenta de que no se referían precisamente al nivel de actividades que desarrollaba en el día. Por lo que le pregunté a mi primer amigo virtual: “dude, qué es activo y pasivo?”.


Mi amigo, quitado de la pena me dijo: “el activo es el que da y el pasivo el que recibe” lo cual me pareció injusto, ¿que acaso no puede pagar cada uno lo suyo?. Total, al parecer llegué a frustrar a uno que otro hasta que finalmente me dijeron: activo coge, al pasivo se lo cogen.


De antemano quedé fascinado por la subcultura que existe en el mundo gay; como si existiese una extraña taxonomía, con distintas atribuciones y consideraciones.

Hasta ese momento pensé que todos eran simplemente jotas; pues al parecer, no es así. Inclusive Octavio Paz habla acerca del activo y del pasivo, de la paradoja de la indulgencia de la sociedad hacia el activo y la marginación del pasivo (comparándolo con el carácter del mexicano and stuff).


Al día de hoy, creo que es una onda de poder y dominación, lo que no me queda claro es quién es el que tiene el verdadero poder: yo, como chico activo, creo que el verdadero poder lo tiene el pasivo que domina su pasividad a tal grado que se vuelve pasivo zen (me gusta decir pasivo).


Saliéndome totalmente de la congruencia del la narración, me gustaría aprovechar este post para utilizar dos términos que creo que en rara ocasión se pueden emplear: “sopla nucas” y “muerde almohadas”; Son tan ofensivos/geniales.


En fin, me parece absurda la idea de cerrar un mundo de posibilidades por algo tan vano, sin embargo, ni madres que me dejo (que espiritual y profundo el post de hoy).

lunes, 11 de mayo de 2009

El Pelado

Tomando en consideración mi falta de habilidad social y mi arraigado sentimiento de incomodidad en el mundo gay; el lazo más fuerte que mantengo con esa vida, no es verdaderamente un lazo, sino más bien una ilusión que me permite visualizar e idealizar a las personas y mantener esa gota de fé que tengo en la humanidad: el Internet.

Lo bonito del Internet no es el photoshop, la posibilidad de burlarte de los demás o el aparentar el ser alguien que no eres. La belleza del internet reside en lo platónico, en lo que no conocemos, lo que Marx llamaría fetichismo. Y como resultado ese primer y probablemente único verdadero link, ha resultado el amor.

Hoy amo a un pelado. El hombre es un desastre, vive inmerso en una neurosis autoinfligida y con una singular idiosincracia, que resultan en un hombre inteligente, sensible, guarro, pero sobre todo ideal. Odia las universidades autónomas y tiene como mil celulares, me da el avión y duda de cada una de mis palabras de amors y devoción.

El pelado hoy ha dejado de ser un mortal y se ha convertido en un ideal, en una figura platónica que no hace más que hacerme sonreir y querer enamorarme de verdad.

A pesar del sentimiento de nostalgia que me aborda cada vez que pienso en la distancia, las direcciones de nuestras vidas, el hecho de que soy egresado de una autónoma; hoy dedico este post a lo que éste individuo representa para mí: representa la posibilidad de enamorarme y tener sexo candente.....

viernes, 8 de mayo de 2009

Ambiguo

Noche de porkis ayer. Entre alcohol, música y una gran cantidad de personas, percepciones y sentidos difusos; me percaté del estrepitoso número de individuos de apariencia completamente ambigua, hecho que me hizo ponerme a pensar en lo que sería el tema central del post del día de hoy: ambigûedad.

"O frío o caliente, por que a los tibios mi boca los vomitará" dijo diosito y estoy completamente de acuerdo. De antemano vivimos en un mundo confuso, entre desordenes existenciales, presiones sociales y bichos desconocidos que muchos dicen han sido creados por el gobierno, como para sumarle cambios de género, gente emo y otras cosas ambiguas. Me considero una persona de mentalidad abierta y siempre dispuesto a aprender cuestiones nuevas, pero últimamente parece que la realidad se distorsiona a tal grado que no sabes qué es un chiste de mal gusto y qué es realidad.

Larry Warshowsky ha dejado de ser Larry y hoy es Lana; Harry potter sale con un trasvesti y en el porkis una chica linda tiene manos exhorbitantemente grandes: todos acontecimientos que me hicieron cuestionarme si estoy perdiendo la razón y tengo una especie de esquizofrenia jocosa que me hace imaginar tan bizarras circunstancias.

Para evitar todo lo anterior y como soy un hombre pragmático y soluciones rápidas. Hoy propongo algo: todos deberíamos empezar a usar etiquetas (en los contextos adecuados) que indiquen cuestiones generales que deberían de ser obvias pero que se han vuelto cada vez menos fáciles de reconocer. Por ejemplo:

"Sam: Hombre que parece mujer y que le gustan los hombres que parecen hombres"

"Arturo: Emo"

"Sebastian: amanerado pero con novia (I will still suck your dick)"

"Xavier: dude que le gustan los dudes y sí se me baña, a pesar de que mi barba indique lo contrario"

Bueno, esa es mi propuesta; califiquenla de estúpida, pero nos ahorraríamos muchos momentos de profunda incomodidad.

Prospectos de hombres en porkis? Naa, no sabía a que árbol ladrar.

martes, 5 de mayo de 2009

Una desfavorable percepción

Muy a pesar de que me considero un hombre varonil, malvado, con barba, que no le gustan los perritos y escucha música satánica (desde el punto de vista de ciertas religiones); algunos individuos de la oficina, dignos de mi confianza y que considero mis amigos, saben de mis preferencias sexuales, siendo éste un continuo motivo de carrilla por parte de ellos. Algo que me ha puesto a pensar, dejando de lado el hecho de que mis amigos son unos pendejos infantiles (los amo), es el fundamento y principal herramienta de burla en relación a mis preferencias. Al parecer, el hecho de que uno sea gay (joto si así lo prefieren) les faculta para inventar historias con otros hombres que interactúan en el mismo espacio (a pesar de que no existe química, conocimiento mutuo o el más impersonal lazo entre los dos); al parecer la simple circunstancia de ser gay arraiga un acuerdo tácito trascendental y milenario, que hace que todos los gay se conozcan, gusten o simplemente se amen en secreto. Por ejemplo, toman el hombre más sangrón, feo, naco, amargado y de mentalidad reducida, y simplemente por que es gay, ya suponen que se conocen, compartieron una cita a la luz de las velas y ahora tienen la atribución de contextualizarlos en un sinnúmero de situaciones.

Mi punto es que hay un doble estandar muy notable (no se preocupen, no trato de hacer algún tipo de declaración política o moral acerca de los dobles estándares de la sociedad hacia el mundo gay): la comunidad en general tiene la facultad inverosímil de crear lazos donde no los hay, de formar una estructura mística y ajena a su realidad, para sentirse confiados, ellos mismos, pero sobre todo seguros. Es eso, o simplemente todos mis amigos son unos pendejos.

Mi vida amorosa?; patética como siempre, digo, estoy divagando conjeturando una explicación sociológica para sustentar el hecho de que mis amigos son unos pendejos y que probablemente debería buscar otro trabajo.

lunes, 4 de mayo de 2009

Una cita de antaño

Como mi vida es verdaderamente patética y no he tenido una cita en meses, y tomando en consideración que la finalidad de este blog es narrar mi búsqueda de un novio formal y que no sea un completa abominación al género masculino; la cual emprendí desde que comencé a intentar encajar en este satírico mundo de ambiente. He decidido relatar una cita de mis múltiples primeras citas que no llevan a nada más que a situaciones complementamente frustrantes pero que pueden hacer reir a uno que otro individuo.

El día de hoy narraré la crónica de una cita tan, pero tan pretenciosa, que ha dejado una verdadera marca en mi haber en el mundo gay. Detalles, no los recuerdo del todo; recuerdo el lugar, la conversación y que el tiempo parecía haber entrado en una especie de letargo espacial, alargando cada segundo hasta el grado que parecieran no tener fin.

El lugar: un café que no mencionaré por confidencialidad, solamente nos referiremos a él como el café que se encuentra en la calle nueve y que es una casa. Del individuo no tengo ni siquiera nociones de cómo es o cómo se llama, lo que sí recuerdo es su completa disposición por hacer comentarios "culturales" que perforaban mi cerebro tal cual machete de Jason en los ochentas.

Lo que más quedó grabado en mi mórbida cabeza y que a pesar de la enorme cantidad de alcohol ingerido desde ese momento en aras de olvidar, es uno de sus "proyectos". Básicamente, se refería a una especie de entrevista con Frida Kahlo. No me hubiese molestado una onda completamente descabellada, como el uso de una ouija o una medium, eso, hasta cierto punto hubiese sido divertido. Lo que encuentro un atrevimiento obsceno y completamente vulgar, es que este individuo se sienta con las suficientes atribuciones como para saber que contestaría Frida Kahlo.

Se me hizo la más grande reveranda babosada que jamás haya escuchado, que este pretencioso, sin talento, de mentalidad reducida y estrecho criterio, se crea lo suficientemente inteligente como para deducir, no lo que específicamente Kahlo hubiese contestado, sino lo que cualquier otro mamífero puedese contestar (no me importa que la mayor parte no hablen, éste es aún más tonto).

En ese momento de la cita, hice lo que cualquier persona decente y con sentido común podría hacer: sufrí un ataque de diarria ficticio, fui al baño, puse mi alarma del celular y al cabo de dos minutos estaba contestando una llamada de mi mejor amiga que al parecer tenía una emergencia que necesitaba de mi intervención inmediata.

Treinta segundos después, caminaba rumbo al cecut para ver si alcanzaba la última función de anime de los miercoles mientras en mis audífonos sonaba placebo. Al término de la función, caminaba por las tranquilas calles de tijuana escuchando "my sweet prince", suspirando por el bizarro mundo en que me había metido y preguntándome si en mi vida existiría una gran historia de pasión y romance, o simplemente se reduciría a esto: el anhelo de llegar a Casa, comerme una quesadilla (y con una me refiero a ocho) y ver Conan O Brian.

Esta fue una de mis primeras citas, tenía 18 y jamás me hubiese imaginado que sería el principio de un camino, muy, muy, pero muy largo.

domingo, 3 de mayo de 2009

Un Sábado más.

Un fin de semana más, lo que significa una salida más. Este sábado decidí dejar de lado mi habitual vida nocturna en lugares marginales de los bajos mundos de Tijuana, para salir con el que parece ser mi único y último lazo con la vida gay: mi amigo Carlos.

Como nota rápida, permitanme señalar que mi amigo Carlos es un tanto "intenso"; solamente visita bares gay y tiene un tanto la moral relajada. Consecuentemente, mis salidas con él se resumen en un sinnúmero de guarradas de lo más vulgares con continuas implicaciones fálicas y por demás políticamente incorrectas. Decídimos ir a uno de esos bares que tienen show trasvesti de tres pesos, jotas para aventar al cielo y cuartos oscuros tipo la película "irreversible" pero sin los decabezamientos con extinguidores y esas cosas.

La noche comenzó lenta, llegamos al bar y comenzamos a beber; al cabo de dos caguamas, nos encontrabamos en un mar de cuasi hombres "perreándose" los unos a los otros, intenando bailar esas raras combinaciones de música y alaridos electrónicos que parecen el común denominador de todos esos disque llamados djs. Mi desconcierto había quedado en el olvido al igual que en alguna ocasión quedó en el olvido el morbo por el mórbido contexto que me rodeaba.

Seguí tomando y mi vejiga empezó a llamarme la atención, fui al baño y lo inevitable pasó. Mi buen amigo, se había adentrado en las oscuras profundidades de aquellos cuartos, en busca de "hombres". Yo, ante mi sentimiento de misantropía, mi repulsión a ser tocado por desconocidos y mi falta de interés en aventuras, decidí quedarme afuera y esperar a mi que mi buen amigo liberara sus bajos instintos y saciara su sed de macho.

Y pasaron, una, dos y tres caguamas. Me empecé a sentir mareado, mis pies dolían y estaba a cinco minutos de prostituirme por un cigarro, cuando sale; yo permanecía sentado, esperando con un nauseabundo sentimiento de asco ante la comunidad gay y su expresión barata mexicana, mi amigo salió y exaltado me comenzó a contar de sus aventuras: describió a un hombre buenísimo, de gran espalda, brazos fuertes, pectorales de dios griego y rostro de ángel, camiseta blanca sin mangas y pantalones bajos.

Escuchaba sus palabras, pero mi grado de alcoh0lización, transformaba cada expresión en una extraña conjugación de palabras aleatorias sin sentido o trasfondo, una cosa era clara: no me encontraba en condiciones de manejar.

Decidimos tomar la alternativa responsable, bailar hasta disipar un poco el efecto del alcohol en organismo. Intentaba bailar, con mi panza botada de tanta bebida embriagante. cuando me percaté, que un fulano nos veía fijamente. De repente fui jalado por mi amigo y me dice: "no mames, es el fulano del cuarto". Volteo y la descripción realizada anteriormente, solamente encajaba en la ropa. Se trataba de un fulano de piel blanca, de facciones toscas y no agraciadas, brazos descubiertos, flacidos y llenos de estrías post embarazo, y panza chelera abultada y grande, que bien podría pasar por un tumor de esos de los que salen en "al rojo vivo" o en los tabloides amarillistas.

El efecto del alcohol menguó y maneje (no recuerdo cómo, pero llegué bien). Después de llegar, tener retrospéctiva de mi noche, asaltar el refrigerador y sentirme repudiado por mi falta de éxito en la vélada anterior, dormir algunas horas, he llegado a una conclusión: los cuartos oscuros son oscuros por que la gente que entra a ellos es fea, muy fea, huele mal, no tiene muchos neuronas vivas y probablemente tienen ladillas (sin intención de ofender a mi amigo, que por lo menos no tiene ladillas y tiene algunas neuronas activas, a diferencia de él (que es pasivo, burn!!!!) ).

Al final creo que es gente que siente ansia por contacto, dejar su enajenación diaria, evadir sus necesidades de afecto, con compulsiones vacías, hasta tener aquella contracción involuntaria que conocemos como orgasmo. Y no me malentiendan, pues envidio a aquellas personas, que saben qué es lo que quieren, encajan con la infraestructura creadas por ellos mismos y han logrado ser uno más.

Por otro lado, estoy yo, que no puedo evadir mi realidad, jamás he tenido un novio de verdad y no paso de rodearme de sarcasmo y comentarios malintencionados acerca de las demás personas.

Un sábado más en la patética existencia de Xavier Sainz, que no termina de ser verdaderamente gay.

sábado, 2 de mayo de 2009

Chicas, fans, y mujeres que me desean, lo siento, pero soy gay.

El día de hoy, después de un viernes típico de antro de mi vida, con mis pies todavía adoloridos de mover mi cuerpo en sistemáticos movimientos intentando seguir esa música que realmente no entiendo y que parece ser el producto de una rara químera social que combina el trasero y contoneos continuos, seguidos de caras sepsis, que a mi parecer parecen el resultado de una apoplejía, he decidido crear este blog, para capturar mi sentimiento de progresiva frustración respecto al mundo gay y sus implicaciones, así como mi incapacidad para formar parte de él.

El primer post, he decidido dedicarlo a una historia de antaño: mi incursión en el bizarro mundo del gay mexicano; me refiero al momento en que determiné que, efectivamente, era gay.

Quince años de edad, sentimiento de incomprensión social, un walkman que al día de hoy pensariamos que podría ser causa de una hernia de disco por su exagerado tamaño, audífonos grandes, una cara cubierta de barros y radiohead sonando: ese era yo.

Iba a cierto colegio de cierta ciudad, que no divulgaré, a la cual nos referiremos simplemente como cbtis 224 en Culiacan, Sinaloa. Como todo buen estudiante de cbtis 224, Culiacan, Sinaloa, grupo E, área físico matemático y especialidad en Electricidad, un día, decidí acortar mi jornada escolar a la mitad por problemas gastrointestinales, subí al típico camión que pasaba por la escuela, caminé hasta el fondo y me senté a un lado de la ventana, radiohead sonaba, "the bends". Mi sentimiento de apretujo intestinal se hacía cada vez más fuerte. Y ahí estaba, Él, un chico pálido, con cinto de estoperoles, despeinado, y un poco de acné. Me veia, directamente, simplemente me veia. Mi primera reacción fue desconcierto, pero al cabo de unos momentos, al sostener la mirada, empecé a sentir un cosquilleo en el estómago bajo, muy bajo, donde termina el estómago y el cuerpo se divide en dos piernas, y donde acontecen las erecciones (too much?).

El intercambio de miradas continuó pero jamás se dijo una palabra. Llegué a mi destino y recordé el motivo de mi apuro rezagado por los acontecimientos narrados, el apretujo volvió, y el sentimiento apocalíptico de la "furia" volvió, corrí, el pasillo que llevaba al baño se hizo largo, pero llegué a tiempo.

El alivio volvió y retomé la epifanía recién ocurrida: me puse a pensar, ¿qué es lo que acaba de pasar? ¿cúal es el trasfondo de esto?

Por el momento fue todo, tomé una siesta. Desperté e hice cosas irrelevantes (combatir la hambruna mundial, vestir pantalones de cuero, cadenas, peluca y tacones altos para pelear con el crimen, etc); y recordé lo acontecido, así que decidí hacer research, así que abrí altavista (jajaja, era la onda en áquel tiempo), y puse "gay": 970 millones de resultados arrojó.

Los próximos veinte minutos, fueron excitantes, pajeros y algo perturbadores: hay gente muy rara. Fue entonces, después de quedar ciego temporalmente por alguna extraña razón, que lo decidí: soy gay!!!!.

Desde ese momento, empezó mi lucha con el "ambiente", con las presiones y pretenciones sociales de ambos mundos; caminando en el limbo de ser una jota y ser un "dude" alternativo, pandroso, que se baña cada tercer día, no sabe de moda y cree que los converse vencen a cualquier tipo de zapato habido por haber.

Hoy tengo 22, tengo panza, barba, odio a liza minelli, no me queda claro eso del activo y del pasivo, tengo una interminable lista de primeras (fallidas y patéticas) primeras citas; y la pelea continua: el ambiente contra Xavier Sainz.

La vida no es color de rosa y todavía no termino de comprender el mundo al que medio pertenezco, pero llegaré.